Carlos Mora Vanegas
Estamos viviendo una vida que pertenece al total de la humanidad, y si se comprende la muerte, si se comprende el dolor, entonces estamos purificando toda la conciencia humana
Kishnamurti
El actual escenario venezolana manifiesta características muy significativas que no pueden ser ignoradas, dado a que se deben de considerar, enfrentarse a fin de obtener los resultados que cada profesión demanda.
Dentro de esas características están la constante intervención del gobierno nacional que a través de sus acciones, ha incidido determinantemente en el comportamiento, rol del sector empresarial, que es nuestro interés de análisis, así como la incertidumbre, el riesgo, temor a la inversión, inseguridad, violencia, amenazas, pobreza, educación, salud, desabastecimiento entre otras.
En esta oportunidad nos adentramos en evaluar el rol del administrador ante el tan vapuleado sector empresarial, quién necesita de un profesional de la administración avalado de conocimientos gerenciales modernos, visionario, estratega, proactivo, habiloso, con destrezas, experiencia en el manejo de las herramientas de la ciencia administrativa, actitudes de cambios que sean capaces de enfrentar las variable macroeconómicas y la agresiva competencia internacional. Para ello, hemos considerado las inquietudes en primer lugar de Paúl Watzlawick que señala: “Las discrepancias en la interpretación de los eventos vividos conjuntamente con otras personas son la raíz de muchos de los conflictos de la interacción humana, y la siempre presente ceguera con respecto a la interpretación de los demás, acoplada con la ingenua convicción de que la realidad es la forma en que Yo veo esos avances, casi inevitablemente conducen a las mutuas acusaciones de maldad y de locura”.
En segundo lugar, lo señalado por el filósofo chino Chavang Tza (siglo IV a.de c.) cuando especifica: “Oí a mi maestro decir que quien utiliza las máquinas hace todo su trabajo como una máquina. El que hace su trabajo como una máquina convierte su corazón en una máquina y el que tiene su corazón como una máquina en el pecho, pierde su naturalidad. El que ha perdido su naturalidad es poco seguro que luche por mantener su personalidad. No mantener la lucha por la personalidad es algo que no está de acuerdo con mi sentido de honestidad. Eso es lo que se de las máquinas. Me avergonzaría de usarlas”.
En tercer lugar, Isemberg destaca ante la realidad del presente, que “los gerentes pueden usar la intuición para eludir un análisis en profundidad y actuar como máxima velocidad para encontrar una solución aceptable”. Además, llega a la conclusión que “la intuición no es opuesta a la racionalidad” y que “tan poco se trata de un proceso aleatorio de adivinanza. En realidad esta basado en una extensa experiencia, tanto en análisis como en solución de problemas, y en implementación, y en la medida en que las elecciones de la experiencia sean lógicas y bien fundada, entonces así será la intuición”
Lo cierto, que además de las inquietudes señaladas, nuestra experiencia tanto en pregrado dentro de la cátedra de Problemática de la Administración Venezolana, como en la actualidad, en Tópicos gerenciales en Postgrado, dentro del programa de la especialidad de gerencia de la Calidad y Productividad de la Universidad de Carabobo, nos indica, que es necesario rediseñar el perfil actual del administrador considerando las características del escenario nacional así como el internacional, a fin de proporcionar los conocimientos requeridos y enfrentar los retos, sabiendo aprovechar las oportunidades, generando los cambios necesarios que el sector empresarial necesita para desenvolverse exitosamente, dentro de una competitividad muy dinámica que el presente demanda.
Consideramos muy importante, que las escuelas de Administración aun los postgrados comprometidos en la formación de profesionales que se adentren en la ciencia administrativa, tomen en consideración en prol rol del administrador aspectos como:
Que la empresa venezolana requiere de la necesidad de incrementar la habilidad de aprender sobre sí mismo, tomando en cuenta su pasado y presente, concretándose al “aquí y al ahora”, para prever las consecuencias de su futuro a fin de lograr su desarrollo.
Que el líder administrativo es un verdadero agente de cambio, conocedor de las causas y efectos del comportamiento organizacional, que garantiza un excelente clima organizacional. Estructurar la empresa como un sistema de aprendizaje a fin de lograr la capacidad de detección y de corrección de errores ante los huracanes turbulentos de las variables circundantes de su entorno,, aspecto que tal como lo indica Alberto Levy, el desarrollo de la organización se genera cuando los pioneros se encuentran con los logradores y cuando las ideas se transforman en impactos.
Estar vigilante ante el aumento de la politización que incrementa el pluralismo y que obviamente se generan grupos de interés que atentan a la unidad de la empresa y como lo comentan Bozeman y Slusher, hace que la motivación y el sentido de pertenencia se deterioren en forma de epidemia. En otros términos, hay que evitar la declinación que como lo indican Nystrom y Sarbuck, su factor principal es por la no adecuación de la empresa con su entorno. No hay que darse embriagar por éxito, debido a que las organizaciones muy exitosas muchas veces se tornan omnipotentes y exageradamente seguras de si mismas en su habilidad para manejarse en el mercado en el que operan. El administrador debe estar claro, que esta omnipotencia se manifiesta en una reducción tanto en el desarrollo de nuevos productos como en la superación de los productos actuales. Esto a su vez produce una menor preocupación por la calidad y por comprender las tendencias del mercado y los desarrollos de la tecnología.
El Administrador moderno debe considerar e interpretar seriamente, la atrofia organizacional, decisiones impulsivas, apresuradas de sobreinversión en activos, la amenaza inflacionaria, las tasa de interés, los efectos de la tributación, impuestos, la falta de respuesta al cambio, el efecto de una alta dirección demasiada poderosa o muy poca informada, deficiente, la pérdida y legitimidad de los valores, la corrupción , producto de una descomposición de la ética profesional
Evitar y luchar porque no se de la pérdida de coherencia entre la universidad, sector empresarial, colegio de administradores a fin de establecer cuáles son los conocimientos que se requieren en la formación del administrador.
Mantenerse actualizado con el avance de los conocimientos administrativos, herramientas y todo aquello que garantiza competitividad, calidad, productividad.
El Administrador del presente debe entender su crisis, como actuar adecuadamente en ella, como ayudar a las empresas durante y después de la crisis, ahora más que nuca que el país afronta grandes turbulencias y sabiendo que como país esta sumergido en un mundo que cada vez se hace más y más complejo y sofisticado.
Hoy se necesita de un administrador proactivo, que adapte y aplique sus conocimientos en pro de enfrentar positivamente esta complejidad y capaz de enfrentar el cambio en un país que le ha depositado su confianza.
Ingeniero-Administrador (Exatec)
Coordinador programa de Gerencia de la calidad y Productividad
Prof. Titular. Postgrado U.C.
domingo, 3 de junio de 2007
LA GERENCIA Y EL ZEN
Carlos Mora Vanegas
“Solo los educadores que son capaces de ponerse en la piel de sus alumnos y se esfuerzan por comprender su cultura, sus valores, su lenguaje, su situación… , podrán ayudarles a crecer fuertes en su identidad y en sus raíces”
Se comenta con insistencia, que los humanos tienen el don de quedarse atrapados en la telaraña de sus propias creaciones y además, que muchas veces las organizaciones son prisiones psíquicas. En otros términos, se asocia la idea que las organizaciones son un fenómeno psíquico, en el sentido de que están creadas y alimentadas en última instancias por procesos concientes e inconscientes, con la noción de que las personas a estar realmente influida o limitada por las imágenes, ideas, pensamientos y acciones a las cuales estos procesos dan alza.
El estudioso de la ciencia administrativa moderna debe estar atento como la gente en las organizaciones las que llegan a estar atrapada por formas inducidas del pensamiento, por procesos inconscientes que prestan a la organización un significado oculto y tomar muy en cuenta lo que Maynard Keynes (Religion and the Rise of Capitalism) señala, que entre los dirigentes y ejecutivos reina el consenso general de que la frustración de los puestos de mando y el descontento de la vida empresarial va cada vez más en aumento. Por su parte, DeMaría (Manager Onione)(1972)insiste, que en la sociedad industrial de hoy, altamente reglamentada, cada vez más automatizada y profundamente impersonal, no cabe duda, que el ser humano que ha encontrado un trabajo que lo satisface puede considerarse entre los bienaventurados.
Lo cierto, es que existe en el escenario actual donde se desenvuelven las empresas, una creciente sensación de futilidad, de falta de sentido, de carencia de realización y en donde los problemas con que se enfrentan en su trabajo son mayores que nunca.
Se da el descontento, inseguridad en el trabajador y ejecutivo, decepcionados por la amenaza en su calidad de vida, por lo bajos salarios, por las asumidas tareas que se tornan repetitivas y como lo indican H. Sheppard y M. Hernck (Where have all the robots bone?) se impone una despiadada línea de montaje o burocracia. Todo pareciera ser que los hombres estuvieran ahogándose.
De aquí, que Albert Low, ante esta evidencia comenta, que es necesario apoyarse en una disciplina que ayude a enfrentar la situación y agrega que el budismo zen debe concernirle a los directivos de empresas y ayudar a entender las estructuras en las que hay que trabajar, mientras que elZazen proporciona la disciplina necesaria para actuar de acuerdo con esas estructura.
Por lo tanto, a través del zen podemos liberarnos como gerentes, como ejecutivos, personas, trabajadores, a fin de ser capaces de hacer correctamente lo que debe hacerse. Es así, como cada momento será un momento creador, y cada acto un acto de creación.
El Zen como es sabido es muy usado por los japoneses, aunque se origino en la India con el despertar de Gautama que buscó un sentido más profundo a la vida hasta que lo descubrió, pasando cuarenta años enseñando como conseguir la salud mental y física.
Desde la India, el budismo viajo a China. Es así, como se extendió por todo el sudeste asiático a través de Vietnam, Corea y Japón. A través del Zen los seres humanos pueden alcanzar la autorrealización, actuar y ser de un modo completo, sencillo y natural.
Fromm, Suzuki y Martino (Zen Buddhim and psychoanalysis, Londres1969) señalan: se supone que un hombre de carácter no se deja desviar ni lo más mínimo de su camino por los demás. Es su propio amo vaya donde vaya. Todo está de acuerdo con él.
La base del Zen es el Zazen que se traduce frecuentemente como meditación, aunque como bien lo señala Low, esto es incorrecto y que hace necesario señalar su diferencia. La palabra meditación del griego medonao, que significa pensar en japonés. Za quiere decir sentarse y Zen es una traducción fonética de la palabra china Chan que, fue lo más aproximado que estos encontraron en la palabra Dyana, que es un término sánscrito y que aproximadamente puede traducirse en “concentración”.
En otros términos, el estado concentrado del Zazen es una condición natural de la mente que se produce como consecuencia de un dilema no resuelto. En el Zazen se evitan los modos automáticos acostumbrados de enfrentarse al dilema.
Justamente, de entre esos medios, el que usamos con mayor persistencia es la rendición a una cadena automática de conocimientos o concienciaciones. Eso impide la concentración porque es básicamente una corriente continua de pensamiento, destinada a consumir la energía que se genera naturalmente del dilema primordial. Esto es precisamente, el extremo opuesto del Zazen. Así, Low agrega, que la concentración del Zazen difiere de otras formas de concentración, en que un individuo no se concentra en algo, y se distingue de la meditación en que no se emplea el pensamiento conceptual. El que lo practica debe mantener la mente despierta, sin descansar en nada.
Un maestro de Zen busca despertar en el practicante, la integridad y totalidad, y al mismo tiempo el dilema. Un verdadero maestro se vale de toda su destreza para despertar y avivar esa profunda perplejidad, esta condición en la que la mente es incapaz de llegar a una conclusión reconfortante e igualmente incapaz de conformarse con un pensamiento que la distraiga.
El valor del Zen reside en que no permite emplear el sufrimiento, que es una parte tan real y esencial de nuestra vida, que llega a integrarse en ella como un todo. Cuando humilla, el maestro de Zen no hace más que repetir lo que nos hace continuamente la vida, pero lo lleva a cabo en un contexto en que podemos aferrarnos a ello y hacerle frente.
Hubert Benoit (Supreme Doctrine, Londres, 1950) señala: Careciendo de una preparación especial la humillación y nuestro enfrentamiento a los enigmas de la vida deben ser evitados, mantenidos a distancia, suprimidos, proyectados o usados de todos los modos en que acostumbramos a valernos de ellos, para descubrir a que vuelven a dar contra nuestro propio rostro, igual que la saliva lanzada al viento. Mediante este entrenamiento especial, la humillación, que procede básicamente de la importancia provocada por nuestras condiciones internas, se convierte en antorcha que quema los sedimentos que cubren nuestro estado original, y mediante esta purificación alcanzamos mayor claridad, fuerza y humildad.
El gerente que practica el Zen sabe, que la creación no es posible sin una destrucción anterior, mientras descansemos en la seguridad de nuestro firme convencimiento no puede sucedernos nada nuevo. Pero la humillación si puede abrirnos a nosotros mismos, bajo la dirección de un maestro, o el cuidado desinteresado de un colega o supervisor, siempre que se cuente con la fuerza y el valor necesario para permitir que se produzca una apertura. La enseñanza del Zen es, por lo tanto, el adiestramiento a la vida creadora, al arte de la vida. A través del Zen podemos conseguir dicen los maestros la fuerza y el valor necesario para abrirnos al mundo.
No se debe olvidar que, para penetrar en las profundidades de la propia naturaleza de cada uno y para obtener una vitalidad valida en todas las ocasiones, nada puede superar a la práctica del Zen en medio de la actividad. El poder o la sabiduría conseguidos practicando el Zen en el mundo de la acción es como una rosa que se alza entre las llama, es mucho más bella y fragante cuanto más cerca de ella ruge el fuego, tal como expresara P.B.Yampolsky ( The Zen Master Hakuin, 1971)
Por último, considere, que la meta más alta del Zazen es la liberación, eso significa “liberarnos para poder vivir totalmente de acuerdo con la naturaleza de las cosas y con el cambio” Existe un vacío, que es un cambio constante. Cada existencia es una forma momentánea, que aparece según las condiciones que prevalecen, pero si poseer forma propia.
El buen gerente ante su compromiso con su entorno, si practica el zazen en función de su misión dentro de la organización, ayuda a los miembros que la integran no solo el objetivo establecido sino a mantener el clima armónico que hoy más que nunca el comportamiento organizacional venezolano necesita.
www.camova.com
“Solo los educadores que son capaces de ponerse en la piel de sus alumnos y se esfuerzan por comprender su cultura, sus valores, su lenguaje, su situación… , podrán ayudarles a crecer fuertes en su identidad y en sus raíces”
Se comenta con insistencia, que los humanos tienen el don de quedarse atrapados en la telaraña de sus propias creaciones y además, que muchas veces las organizaciones son prisiones psíquicas. En otros términos, se asocia la idea que las organizaciones son un fenómeno psíquico, en el sentido de que están creadas y alimentadas en última instancias por procesos concientes e inconscientes, con la noción de que las personas a estar realmente influida o limitada por las imágenes, ideas, pensamientos y acciones a las cuales estos procesos dan alza.
El estudioso de la ciencia administrativa moderna debe estar atento como la gente en las organizaciones las que llegan a estar atrapada por formas inducidas del pensamiento, por procesos inconscientes que prestan a la organización un significado oculto y tomar muy en cuenta lo que Maynard Keynes (Religion and the Rise of Capitalism) señala, que entre los dirigentes y ejecutivos reina el consenso general de que la frustración de los puestos de mando y el descontento de la vida empresarial va cada vez más en aumento. Por su parte, DeMaría (Manager Onione)(1972)insiste, que en la sociedad industrial de hoy, altamente reglamentada, cada vez más automatizada y profundamente impersonal, no cabe duda, que el ser humano que ha encontrado un trabajo que lo satisface puede considerarse entre los bienaventurados.
Lo cierto, es que existe en el escenario actual donde se desenvuelven las empresas, una creciente sensación de futilidad, de falta de sentido, de carencia de realización y en donde los problemas con que se enfrentan en su trabajo son mayores que nunca.
Se da el descontento, inseguridad en el trabajador y ejecutivo, decepcionados por la amenaza en su calidad de vida, por lo bajos salarios, por las asumidas tareas que se tornan repetitivas y como lo indican H. Sheppard y M. Hernck (Where have all the robots bone?) se impone una despiadada línea de montaje o burocracia. Todo pareciera ser que los hombres estuvieran ahogándose.
De aquí, que Albert Low, ante esta evidencia comenta, que es necesario apoyarse en una disciplina que ayude a enfrentar la situación y agrega que el budismo zen debe concernirle a los directivos de empresas y ayudar a entender las estructuras en las que hay que trabajar, mientras que elZazen proporciona la disciplina necesaria para actuar de acuerdo con esas estructura.
Por lo tanto, a través del zen podemos liberarnos como gerentes, como ejecutivos, personas, trabajadores, a fin de ser capaces de hacer correctamente lo que debe hacerse. Es así, como cada momento será un momento creador, y cada acto un acto de creación.
El Zen como es sabido es muy usado por los japoneses, aunque se origino en la India con el despertar de Gautama que buscó un sentido más profundo a la vida hasta que lo descubrió, pasando cuarenta años enseñando como conseguir la salud mental y física.
Desde la India, el budismo viajo a China. Es así, como se extendió por todo el sudeste asiático a través de Vietnam, Corea y Japón. A través del Zen los seres humanos pueden alcanzar la autorrealización, actuar y ser de un modo completo, sencillo y natural.
Fromm, Suzuki y Martino (Zen Buddhim and psychoanalysis, Londres1969) señalan: se supone que un hombre de carácter no se deja desviar ni lo más mínimo de su camino por los demás. Es su propio amo vaya donde vaya. Todo está de acuerdo con él.
La base del Zen es el Zazen que se traduce frecuentemente como meditación, aunque como bien lo señala Low, esto es incorrecto y que hace necesario señalar su diferencia. La palabra meditación del griego medonao, que significa pensar en japonés. Za quiere decir sentarse y Zen es una traducción fonética de la palabra china Chan que, fue lo más aproximado que estos encontraron en la palabra Dyana, que es un término sánscrito y que aproximadamente puede traducirse en “concentración”.
En otros términos, el estado concentrado del Zazen es una condición natural de la mente que se produce como consecuencia de un dilema no resuelto. En el Zazen se evitan los modos automáticos acostumbrados de enfrentarse al dilema.
Justamente, de entre esos medios, el que usamos con mayor persistencia es la rendición a una cadena automática de conocimientos o concienciaciones. Eso impide la concentración porque es básicamente una corriente continua de pensamiento, destinada a consumir la energía que se genera naturalmente del dilema primordial. Esto es precisamente, el extremo opuesto del Zazen. Así, Low agrega, que la concentración del Zazen difiere de otras formas de concentración, en que un individuo no se concentra en algo, y se distingue de la meditación en que no se emplea el pensamiento conceptual. El que lo practica debe mantener la mente despierta, sin descansar en nada.
Un maestro de Zen busca despertar en el practicante, la integridad y totalidad, y al mismo tiempo el dilema. Un verdadero maestro se vale de toda su destreza para despertar y avivar esa profunda perplejidad, esta condición en la que la mente es incapaz de llegar a una conclusión reconfortante e igualmente incapaz de conformarse con un pensamiento que la distraiga.
El valor del Zen reside en que no permite emplear el sufrimiento, que es una parte tan real y esencial de nuestra vida, que llega a integrarse en ella como un todo. Cuando humilla, el maestro de Zen no hace más que repetir lo que nos hace continuamente la vida, pero lo lleva a cabo en un contexto en que podemos aferrarnos a ello y hacerle frente.
Hubert Benoit (Supreme Doctrine, Londres, 1950) señala: Careciendo de una preparación especial la humillación y nuestro enfrentamiento a los enigmas de la vida deben ser evitados, mantenidos a distancia, suprimidos, proyectados o usados de todos los modos en que acostumbramos a valernos de ellos, para descubrir a que vuelven a dar contra nuestro propio rostro, igual que la saliva lanzada al viento. Mediante este entrenamiento especial, la humillación, que procede básicamente de la importancia provocada por nuestras condiciones internas, se convierte en antorcha que quema los sedimentos que cubren nuestro estado original, y mediante esta purificación alcanzamos mayor claridad, fuerza y humildad.
El gerente que practica el Zen sabe, que la creación no es posible sin una destrucción anterior, mientras descansemos en la seguridad de nuestro firme convencimiento no puede sucedernos nada nuevo. Pero la humillación si puede abrirnos a nosotros mismos, bajo la dirección de un maestro, o el cuidado desinteresado de un colega o supervisor, siempre que se cuente con la fuerza y el valor necesario para permitir que se produzca una apertura. La enseñanza del Zen es, por lo tanto, el adiestramiento a la vida creadora, al arte de la vida. A través del Zen podemos conseguir dicen los maestros la fuerza y el valor necesario para abrirnos al mundo.
No se debe olvidar que, para penetrar en las profundidades de la propia naturaleza de cada uno y para obtener una vitalidad valida en todas las ocasiones, nada puede superar a la práctica del Zen en medio de la actividad. El poder o la sabiduría conseguidos practicando el Zen en el mundo de la acción es como una rosa que se alza entre las llama, es mucho más bella y fragante cuanto más cerca de ella ruge el fuego, tal como expresara P.B.Yampolsky ( The Zen Master Hakuin, 1971)
Por último, considere, que la meta más alta del Zazen es la liberación, eso significa “liberarnos para poder vivir totalmente de acuerdo con la naturaleza de las cosas y con el cambio” Existe un vacío, que es un cambio constante. Cada existencia es una forma momentánea, que aparece según las condiciones que prevalecen, pero si poseer forma propia.
El buen gerente ante su compromiso con su entorno, si practica el zazen en función de su misión dentro de la organización, ayuda a los miembros que la integran no solo el objetivo establecido sino a mantener el clima armónico que hoy más que nunca el comportamiento organizacional venezolano necesita.
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